Recuerdos de boda

   Cerramos el capítulo de la boda familiar con un par de recuerdos que, aunque quedarán para siempre en el álbum de fotos familiar, también quiero hacerles un hueco en el virtual.


   Así como siempre he dicho, que este es un lugar para mantener viva la memoria, así quede para siempre, en la nube del cíberespacio.

E.R.

   Este lugar es el único sitio que conozco donde te sirven el café en un vaso de papel de refresco de Coca-Cola, con su tapa plástica correspondiente, y te lo tomas con una pajita, como si estuviera hasta arriba de hielos. Vamos, un verdadero atentado terrorista. Porque beber un expresso en vaso de papel y a través de una pajita de plástico, es como si le tirases la cafetera a la basura al mísmisimo George Clooney. Inconcebible.

   Así es el hospital donde yo trabajo, simplemente inconcebible. Donde pasan cosas dignas de la mejor película de terror, como familiares drogrando a sus enfermos para evitar el alta médica, y de catástofres, con el típico numerito de una parada CR en pleno pasillo de los quirófanos. Casi me parece estar escuchando eso de ¡Código azul! ¡Código azul!.


   Aquí, donde en un hospital líder en materia de trasplantes ( El Corte Inglés también tiene derecho a comer), donde las enfermeras y auxiliares siempre serán las "niñas", aunque ya hayan cumplido 60 años.


   Así pues, y volviendo al tema que nos ocupa, no puedo si no preguntarme por un tema muy espinoso; en manos de quién confiamos nuestras vidas?? Porque un cirujano que disfruta con deleite un café como ya el mencionado demuestras dos cosas:
  1. Una falta absoluta de critero, lo cual me produce cierto escalofrío.
  2. Un estado catatónico transitorio, secundario a la última guardia; lo que me provoca un pelín de resquemor.

   La verdad, no sé cual me da más miedo. Aunque no hace fala ser un lumbreras oara conocer lo ocurrido.

Cosecha de tomates

   Ya hace unos días que tuvimos la primera cosecha de tomates en la terraza. Para ser la segunda semana de Agosto, no está nada mal. Unos tomates fruto de un experimento de reciclaje del granjero titular; recuperar las botellas de la leche a macetas colgantes.


   Se basó en una idea de la web EcoInventos, a la que añadió una estructura de madera para colgar las macetas, al abrigo de la casa. Una virguería, vamos.


   Y, ahora, tenemos el fruto de tanto esfuerzo, unos tomates pequeños y redonditos, tan bonitos que parecen de anuncio. Y sin invernadero ni pesticida de ninguna clase; totalmente Eco.

El fresero

- Mamá, el otro día me subí al limonero a coger limones.
- Sí, que divertido verdad?  Y también estuviste cogiendo fresas.
- Sí, en el fresero, que es el árbol de las fresas.
- No Manu, el la planta de las fresas ni es un árbol ni se llama así. No ves que no crece hacia arriba ni tiene tronco??
- Siii. No crece para arriba porque yo no le dejo; que cuando le deje lo hará.

   Pues ante ese dominio de la Naturaleza, poco más me queda por añadir. Sólo eso de:
  Dios dijo: Hágase la luz!
Y Chuck Norris le dijo: Pídelo por favor

Caídos por la patria

   Cuatro días, eso es lo que nos han durado los últimos tenis que le han regalado al peque grande.

   Los estrenó para la boda de la prima Inés, un sábado por la tarde. El jueves, ya habían pasado a mejor vida.
   Se ruega una oración por el eterno descanso del alma guerrera de estos pobres tenis, así como algún donativo para el Fondo Monetario para comprar calzado a Manu. 

Señora en la piscina


   Lo reconozco, me he convertido en una verdadera protagonista de "La Ventana Indiscreta". Ojalá fuera Grace Kelly, pero no; James Steward es mi nuevo alter ego. No lo puedo evitar, me interesan las vidas de los demás, todas esas pequeñas anécdotas que quieran contarme. Las escucho, las digiero y las plasmo en mi pequeño álbum de recortes, el blog.

   Una chica encantadora, responsable desinteresada de las fotografías de los bautizos de los dos peque, está haciendo las prácticas de turismo en la recepción de un hotel en la primera línea de playa de la Costa Valenciana.

   Una tarde, ni corta ni perezosa, ve a una pareja de abuelos con sus correspondiente dos fieras por nietos, en la piscina del hotel. No llevaban pulsera que los identificara como alojados en el complejo, por lo que el personal les fue a preguntar en que habitación se alojaban.

   "La 305", le contestó la señora sin asomo de sonrojo. Error. El hotel comenzaba a contar a partir de la planta 15, con lo que esa habitación no existía. Se les invitó amablemente a marcharse, ante lo que la señora dijo, muy digna ella, que "ya mismito", sacaban a las fieras del agua y se iban.

   Nadie sabe muy bien como sacaron a los niños del agua, ni en que estado, pues hasta pasada una hora larga, nadie se movió de la piscina. 

Bocadillos de choped de oferta: 2
Toalla de playa, estampado de leopardo, del chino de la esquina: 3€ 
Tarde refrescante de piscina en hotel de 5 estrellas, by the face: no tiene precio.